Mahna Mahna
Los Muppets, nacidos de la mano del estadounidense Jim Henson allá por los años 1976 hicieron su primera aparición en la televisión norteamericana y latinoamericana con una acogida de la que no muchos otros programas pueden presumir.
Mitad títere, mitad marioneta (Marionette --> Muppet <-- Puppet), estos muñecos conquistaron al público más allá del atlántico, donde nosotros los conocimos como los Teleñecos.
Su personaje principal, Kermit the Frog (La rana Gustavo) se vió acorralado en poco tiempo por decenas de personajes secundarios, y personajes desconocidos debido al enorme éxito de su primera (The show of the Muppets) y sucesivas series.
Esta ingente cantidad de personajes nos dejaron para la posteridad alguos sketches como éste:
La canción Mahna Mahna se debutó como parte de una banda sonora de Umiliani para el filme "Svezia, Inferno e Paradiso" (Suecia, infierno y paraíso)(1968), un pseudo documental acerca de la actividad sexual salvaje y otros comportamientos en Suecia (Mahna mahna acompañó a la escena filmada en la sauna). El disco con la banda sonora de la película fue lanzado en 1968 bajo el mismo nombre. Parte de su enorme popularización, sobre todo en generaciones posteriores al filme, se le debe, precisamente a los Muppets.
Simpático, divertido, entretenido, irónico... son muchas las maneras de la que podemos calificarlo, pero a nadie se le hubiera ocurrido llamarlo, manipulador, transgresor, demagógico o incluso peligroso.
Veamos el vídeo de nuevo:
Existen, dos partes muy diferenciadas: los peluches rosas (anónimos de la serie) y a Mahná Mahná quien adquiere este nombre a raíz de este sketch.
Los peluches rosas son bonitos, reconozcámoslo: son rosas, tienen pinta de ser suaves, y casi adorables. En cambio Mahná Mahná se presenta desgarbado y andrajoso, despeinado, casi sucio.
Los peluches rosas, cantan al son, cómodamente, a la vez, en armonía, sin salirse del ritmo de la canción.
Mahná Mahná no es capaz de estarse quieto: moverse de un lado a otro, saltar por delante, por detrás, por todos sitios. desordenadamente, aumque a los peluches rosas no les molesta demasiado, la cosa cambia cuando Mahná Mahná decide improvisar.
Lo hace, parece, porque le gusta, le sale natural, e inocente; pero automáticamente, los peluches rosas callan, lo miran, le reprenden con un severo gesto al menear la cabeza. Las dos a la vez, aunando fuerzas consiguen que el alborotador vuelva al ritmo.
Una vez más, a la más mínima oportunidad, Mahná Mahná vuelve a improvistar, siendo cohartado por las acusadoras miradas de los peluches rosas.
Mahná Mahná persiste en cada intento cada vez con menos intensidad, más alejado, hasta que finalmente, se marcha.
Hagamos un leve esfuerzo de imaginación. Los peluches rosas son la sociedad: igualada, armonizada, hecha un conjunto indisoluble.
Mahná Mahná es el elemento anómalo, la nota discordante dentro de la música.
Al principio, la sociedad trata bien a Mahná Mahná,. Mahná Mahná sólamente, aunque se mueva mucho, se mantiene dentro del ritmo y no altera el orden.
Cuando comienza a improvisar, es decir, cuando el elemento discordante, e insisto, en un acto de completa inocencia, (está cantando, no molesta a los peluches rosas/ sociedad),
la sociedad reacciona sin vacilación: desprecia y margina al "alborotador". Vuelven a darle una oportunidad, pero siguen sin comprender su naturaleza y el "alborotador" termina marchándose humillado por una sociedad igualitaria. Quizás demasiado igualitaria.
Sé que algunos me tacharéis de flipao' de la vida o simplemente idiota, pero... qué queréis que os diga...
Demasiadas analogías para que sea sólo una coincidencia.








A}{îsFîuG dijo
LA mejor actualización de los últimos tiempos. Siempre he sido un gran fan de este sketch y me encantó tu punto de vista social cuando me lo comentaste el año pasado ;-)
24 Abril 2009 | 01:23 AM