La ciencia española no necesita tijeras
Mi respuesta: Poder.
España no puede dejar pasar este tren en el que la tecnología se convierte en el bien más valorado de todos.
¿Por qué?
Porque desde los tiempos antiguos, todas las naciones y pueblos del mundo han buscado lo mismo: poder, supremacía, supervivencia en sus últimas instancias.
Tener poder significa tener ventaja sobre los demás, es una ley de la naturaleza: mata o muere. La selección natural prosigue su camino, pero a escala poblacional.
Es lógico: tú defiendes que el pueblo que tenga la supremacía sea el tuyo: precisamente el pueblo cuyos genes se parecen más a los tuyos. Es evolución y selección natural pero a una escala más grande.
¿Y que tiene que ver esto? Pues que hoy día, vivimos por mucho que China, Rusia o Cuba digan lo contrario, en un mundo globalizado y capitalista. Capitalista: el capital lo es todo.
Un pueblo con dinero, con capital, es un pueblo con poder económico, y por lo tanto, militar (no es de extrañar que el país más rico del mundo tenga el ejército más poderoso del mundo).
Ese poder militar es el que "sustenta" la supremacía de un pueblo: el instinto básico de dominación de lo mío sobre lo tuyo, pero a escalas mayores que entre simples individuos.
Por lo tanto, es vital tener poder, a través del uso de la fuerza (militar, económica, política), a su vez proveniente de la importancia del dinero en el sistema capitalista que envuelve el mundo.
Cuando hablamos de ciencia, además de la teórica, muy importante por cierto (que se lo digan a Maxwell), hablamos sobre todo de ciencia aplicada. Aplicada significa 'con utilidad' y ¿qué cosas son útiles? Precisamente la que todo el mundo desea: poder.
La tecnología se está convirtiendo en la expresión de poder de nuestros tiempos. La tecnología y la ciencia nos van a permitir generar energía, aprovecharla, darle un uso a precios relativamente bajos. Y energía significa producción, y producción significa dinero: más para invertir en tecnología y que esta vuelva a repercutir positivamente en energía y producción: haciendo a un pueblo rico, y por lo tanto, poderoso.
Por eso estoy en contra de que se recorte la asignación presupuestaria a la ciencia española: Es nuestra nueva forma de vida, nuestro porvenir, el alimento de nuestros hijos y nietos.
Hay que caminar hacia adelante, coger este tren y no soltarlo jamás. Nuestro futuro está en juego.






